Saturday, February 18, 2006

Esto que siento yo.

A veces se parece más a un mareo en alta mar, el nauseabundo respiro, los dedos fríos y el estómago contraído. Me viene a la cabeza algún recuerdo vago de olfato contaminado de cerveza, en el ocaso, mis ojos entrecerrados y viviendo una realidad un poco turbada, en la playa, sentado solo. Por el afán de estar solo. Y lo recordaba todo, y lo sentía de nuevo, la náusea, los dedos fríos y los ojos calientes. Cuando me dan ganas de llorar se me calientan los ojos, supongo que es normal, es sólo que a nadie le he preguntado.

El ansia de una llegada, la frustración de una mentira, la irrealidad de seguir viviendo con gelatina fría en lugar de sangre. gelatina de lágrimas y cerveza. Sentado en el atardecer, mientras todos planeaban la noche para cometer atrocidades, yo me sentaba a esperar algo que nunca llegó. ¿Qué se le puede hacer? Hay cosas que escapan de nuestro alcance.

Años más tarde, en otro tiempo, escojo un día y te llamo para escucharte. Y no estabas ahi, te encontrabas en sublime exploración de algo nuevo, de una emoción tal vez pasajera, pero más interesante que escucharme. Y lo sentí de nuevo ¿sabes? Esa sensación indefinida con la que expiro con ganas e inspiro por instinto. cierro los ojos, se me calientan, me siento en mi cuarto, mi viejo sillón, y en la tele transmiten un atardecer. Hasta puedo sentir el olor minado a cerveza.

No sé que pensar. Sólo puedo sentirlo.

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